Analía, una vecina de 61 entre 145 y 146, manifestó su malestar por el estado en que se encuentra la calzada, que luce repleta de pozos, desniveles y con una importante acumulación de agua y barro, un combo que tiende a dificultar cada vez más el tránsito sobre ese sector.
"Estoy pidiendo desde el mes de abril que arreglen la calle donde vivo, pero nadie nos hace caso. Prácticamente estamos acorralados", sostuvo la damnificada
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